EL CAFÉ EN LA LITERATURA
¿Te gusta también pintar, como a tu abuelo?
No respondí.
Bueno -dijo el abuelo-. Ahora lárgate de aquí.
El calor que emanaba del brasero era tan agradable que no quise separarme
de ellos. Me detuve por un momento oliendo a pintura y a cola. También
olía a café.
¿Pintar de otra manera, ver de otra manera? -continuó
el abuelo-. Por eso mataron al pobre iluminador. Además, él
doraba al estilo antiguo. Ni siquiera sé si está muerto,
simplemente ha desaparecido. Estaban ilustrando un libro de las festividades
para el sultán a las órdenes del Gran Ilustrador, el Maestro
Osman. Todos trabajan en casa. El Maestro Osman está en el taller
imperial. Quiero que primero vayas allí y lo veas todo con tus
propios ojos. Me da miedo que los otros hayan empezado a discutir y
a matarse entre ellos. Se les llama por los nombres que el Maestro Osman
les puso hace años: Mariposa, Aceituna, Cigüeña...
Ve a sus casas y obsérvalos...
(texto tomado del Periódico La Jornada 13 de octubre 2006 Capítulo
6 de la novela Me llamo Rojo, del Premio Nobel de Literatura 2006 turco
ORHAN PAMUK, publicado en México por la editorial Punto de lectura).