La
voz de...
La voz de los productores
José
González Ruiz
Presidente del Consejo Regional del Café de Coatepec
20 años de lucha constante
14 de junio de 2002
En el Puerto de Veracruz, los productores socios del Consejo Regional
del Café de Coatepec inauguraron un Centro de Distribución de su aromático
café de Altura con la marca Casú, Café Sustentable.
1982 marca el inicio del movimiento cafetalero nacional en nuestro país.
Por primera vez, organizaciones de pequeños productores de café de Chiapas,
Veracruz, Guerrero y Oaxaca se coordinaron para demandar un mejor precio
al INMECAFE, desaparecida paraestatal que regulaba el precio del café.
Don José González, pequeño productor y Presidente del Consejo Regional
de Café de Coatepec, Veracruz, recuerda que justamente un 14 de junio
de aquel año miles de productores realizaron una movilización y por
esa razón eligieron este día para inaugurar su expedio.
“Han sido 20 años de lucha constante desde aquélla gran movilización
en Xalapa en que nos unimos para exigir un mejor precio. Después, por
los años 84-87 dimos lo que nosotros hemos llamado el cambio de terreno:
todos nos fuimos a nuestras regiones y pusimos beneficios para industrializar
nuestro café nosotros mismos pues antes sólo lo vendíamos en cereza
al Inmecafé y también promovimos la exportación del café verde. Después,
por el 88-89 nos volvimos a reunir con organizaciones de diferentes
estados. Ahora estamos dando un paso más en el Consejo, queremos cerrar
un círculo al vender nuestro café tostado y molido al consumidor”
Actualmente, conformamos el Consejo Regional 11,173 productores de café
que pertenecemos a 167 organizaciones locales de 17 municipios de la
región con 27, 932 hectáreas y producimos 280 mil quintales de café
por ciclo. Contamos con las marcas Café Sustentable Coatepec y Casú.
Formamos el Consejo en el año de 1996 como instancia de organización
de los productores y beneficiadores de la región interesados en resolver
nuestros problemas. Orientamos nuestro trabajo bajo los principios de
pluralidad política, autonomía y acción conjunta. Los proyectos actuales
atienden problemáticas como: financiamiento, capacitación para la producción
y para la industrialización; conservación del medio ambiente; promoción
de café de alta calidad, comercialización y un seguro agrícola y de
vida.
Don Cirilo Elotlán, tesorero del Consejo, explica que no es una cafetería
sino un Centro de Distribución de Café porque quieren que el consumidor
y las cafeterías tengan un lugar donde comprar café tostado y molido
sin intermediarios, directo de los productores. Para que el productor
reciba un mejor precio. El kilo de café cereza en la región estuvo,
en promedio, a un peso diez centavos y el pergamino a 380 pesos el quintal
mientras que el costo de producción es de 700 pesos, concluye Don Cirilo.
Casú, Café Sustentable de los productores.
El café sustentable es una estrategia de vida que contempla: beneficio
social, precio justo, cuidado del medio ambiente y respeto e impulso
a la cultura de los pueblos. El manejo adecuado de los cafetales y un
proceso limpio de industrialización definen la calidad y el prestigio
del Café Sustentable de Coatepec.
La
Voz de...
Isaías
Martínez Morales
Productor de café orgánico
Enclavada en un
bosque subtropical de Oaxaca se encuentra la Unión de Comunidades Indígenas
de la Región del Istmo (UCIRI), organización donde participan 2 mil
300 familias zapotecas, mixes, mixtecas y chontales. Fundada en 1983
la UCIRI tiene por lema “Luchar por la tierra es luchar por la vida”.
Isaías Martínez, productor indígena de la comunidad de Lachiguiri, es
un precursor de la producción de café orgánico y del comercio justo.
“Los compañeros productores de la UCIRI cultivamos café orgánico porque
consideramos que dándole buen trato a la tierra aseguramos tierra para
toda la vida, para las siguientes generaciones con un gran respeto a
la naturaleza y a la madre tierra. Independientemente de que también
ofrecemos un producto sano a los consumidores, en el sentido de que
producimos un producto libre de sustancias químicas , de fungicidas.
Para los productores de Uciri el cultivo orgánico no solamente es tener
un producto sano sino también desde el seno de la organización cultivamos
una organización sana en donde todas las familias campesinas tienen
mucha participación para que juntos vayamos buscando cómo mejorar nuestras
condiciones de vida social, económica y de salud. Impulsamos un sistema
de organización democrática, transparente, participativa en todo el
ámbito de conservar nuestras formas de vida como nuestros antepasados
nos enseñaron.
Actualmente trabajamos con una certificadora orgánica con acreditación
internacional llamada Certimex. En 1984 logramos contactos con el mercado
alternativo de Europa y ellos nos hablaron del café orgánico, ellos
visitaron nuestros cafetales y vieron la gran vegetación que tenemos,
que no fertilizábamos y que estaban bajo sombra, pero no estaba certificado
y a partir de ahí contactamos con la Finca Irlanda y nos impartieron
cursos sobre el cultivo orgánico del café. Nosotros documentamos esa
experiencia y en 1986 constituimos un Centro de Educación Campesina
(CEC) donde capacitamos a nuestros hijos para que fueran mejores campesinos
con una formación y conciencia de que para defender y proteger a nuestra
madre tierra tenemos que mejorar los conocimientos y devolverle lo que
ella nos da para la vida. Con el sello de Certimex se garantiza al consumidor
que compra un café orgánico.
Que los consumidores tomen conciencia de que cuando compran un paquete
de café o toman una taza están pagando un precio justo, que tenga el
sello de comercio justo, que va directamente al productor para que tenga
mejores ingresos y mejores condiciones de vida para las familias de
la montaña. Para nosotros es muy importante la organización de los consumidores
y la alianza entre ellos y los productores, queremos llegar lo más cercano
a los consumidores”.
Romeo Bustamante e Ignacio Jiménez, Presidente y Secretario de la Uciri
respectivamente, comentan que “hay mucho desánimo de la producción del
café porque los precios están caídos hasta el suelo y es todavía más
desventaja para los productores no organizados, porque les pagan menos
su café, por eso debemos organizarnos más para presionar más. Las organizaciones
de pequeños productores luchamos juntos para evitar la migración y para
que la gente no migre debe tener un precio justo por su café.”
La Uciri es socia de la CNOC, es impulsora de Max Havelaar, del Comercio
Justo en México y de Agromercados, empresa comercializadora de la que
Isaías Martínez Morales es el Presidente.
Uciri tiene un proyecto de desarrollo integral que incluye transporte,
salud, abasto y consumo, fondo de ahorro y crédito, vivienda, mujeres,
planta de manofactura. La Uciri demanda una política cafetalera incluyente
donde se impulsen medidas para superar la actual crisis y para retirar
del consumo los cafés dañados, de baja calidad.
19 de Septiembre 2002, Ciudad de México, Colonia Roma, El Café de Nuestra
Tierra.
La voz de...
Reynaldo
López García
Presidente
de Cesmach
En
la zona de amortiguamiento de la Reserva de la Biósfera El Triunfo, en
el estado de Chiapas, habitan los productores de café de Cesmach, Campesinos
Ecológicos de la Sierra Madre de Chiapas.
Esta
Reserva del Triunfo da cabida a dos de los ecosistemas más complejos y
hermosos del mundo: el
bosque de niebla y la selva tropical,
en donde aún encontramos
una gran cantidad de especies vegetales y animales consideradas en
peligro de extinción.
Nos habla
Don Reynaldo López García, presidente de la organización de
productores, que alberga a familias campesinas cultivadoras de un aromático
café de altura con raíces ecológicas y sociales.
“La
Reserva de la Biosfera El Triunfo es un terreno de montañas donde
existen plantas y animales silvestres en estado natural; a estos
terrenos se les llama zona núcleo y alrededor están las zonas de
amortiguamiento, que es donde los ejidatarios trabajamos el café orgánico,
para de esta forma convivir con la naturaleza y conservar estos recursos
naturales.
El
cultivo del café orgánico no utiliza productos químicos y busca
incorporar plantas de café acriolladas y árboles de sombra de la misma
región, con esto el café evita la erosión en estas zonas y permite
que muchas aves y animales también convivan en el cafetal.
El
cultivo de café orgánico permite obtener mejores ingresos por la venta
del café, con lo que podemos alimentarnos mejor y nos enfermamos menos;
también, cuando trabajamos en el cafetal orgánico,
ya no necesitamos tumbar árboles para sembrar más cafetal ni
cazar animales de la montaña, porque obtenemos más beneficio de la
parcela.
Los
consumidores que toman café de esta zona pueden estar seguros que ese
producto no lleva ningún químico y que en la plantación donde se
cosechó el producto estamos protegiendo el suelo, el agua, los
animales, las plantas y el aire.
Para
mayor garantía de que este proceso es orgánico contamos con la
certificación de agencias u organismos internacionales y nacionales
como Certimex y Ocia Internacional que inspeccionan el proceso que
aplicamos al interior de la parcela.
Cesmach
está reconocida por FLO como una cooperativa de Comercio Justo que
aplica la transparencia, la responsabilidad, la democracia
y busca además la integración de la familia y las comunidades
en su proceso de desarrollo; esto nos favorece porque obtenemos un
precio justo por nuestro café.
El poder
vender a mejores precios nuestro café orgánico y de comercio justo,
nos ha permitido avanzar en la solución de otras necesidades muy
importantes; actualmente
contamos con un proyecto de tiendas rurales, estamos formando nuestro
propio banco campesino,
además de que hemos podido tener instalaciones y equipo adecuado para
el manejo eficiente del producto en el campo, en la bodega y la
administración adecuada de todo el proceso.
Es muy
alentador para nosotros el poder seguir adelante con este proyecto de
vida e intercambiar experiencias con otras organizaciones.
El avance se debe en gran medida al esfuerzo de las familias
asociadas, a nuestros delegados y al personal que hemos elegido para que
nos apoye en las actividades productivas, administrativas y comerciales.
Pero también este avance es el resultado de muchas más personas
conscientes y responsables, de diferentes instituciones, agencias,
dependencias y de los mismos consumidores y compradores que cuando
eligen nuestro producto nos fortalecen en este esfuerzo por la vida.
Nuestro
coordinador general recibió el Premio al Mérito Ecológico 2003 que
otorga la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales
por el compromiso y esfuerzo que ha asumido junto con la
organización por la conservación y el desarrollo sustentable
en las comunidades.
Entonces,
en la organización tratamos de hacer las cosas lo mejor posible para
que los precios que pagan los consumidores lleguen hasta el productor y
éste se fortalezca junto con la familia y la cooperativa.
Los
consumidores deben tener la oportunidad de consumir un café cien por
ciento puro, sano y de
alta calidad que protege los recursos naturales y los productores podemos
realizar un trato más directo con los consumidores, con lo cual es posible
obtener mejores ingresos y una mejor conservación de las montañas, los
ríos, el agua y el aire”.
La
voz de los consumidores...
Adriana García
Cuidad de México.
La Red de Consumidores
me parece un proyecto muy interesante. Más en estos tiempos en que domina
la tendencia de sólo buscar el interés personal, sin ver lo que le sucede
a otros. Un proyecto que busca solidarizarse con aquellos que producen
café y no están ‘apapachados’ por el gobierno me parece importante.
Me gusta esta posibilidad de participar. Yo sé que mi ayuda es pequeña,
pero sé que en algo estoy contribuyendo. Esta organización me permite,
desde mi posición de consumidora, participar en alguna medida en algo
que creo es necesario apoyar.
Araceli Contreras
Xalapa, Veracruz.
La verdad es que hablando con cuanta gente me encuentro o conozco, insisto
en que debemos consumir café nacional, de nuestra región, es decir,
no más solubles de las transnacionales. Pero así me he dado cuenta de
qué poco se sabe del café y de saber tomar café. Pues incluso gente
que lo procesa y vende apenas se está dando cuenta de la diferencia
entre un buen café y un remedo de tal. Siempre trato de hacer hincapié
en que nosotros contribuimos a la triste situación de los productores.
Estoy yendo a un café que intenta ser más que eso y probablemente ahí
pueda iniciar un ciclo de pláticas sobre nuestro preciado objeto de
interés. Así que {...}estoy intentando ser una miembro útil de la Red
de Consumidores.
La Voz de...
Trinidad García
Aquí en la Ciudad de México iba al café la Habana, al Conde, al Café
París, el Sorrento, el Popular y otros... Y todos los días voy a un
café, mi frecuencia es diaria, desde los sesentas. También iba a una
cafetería que con el sismo se cayó, a un lado de donde está la Marina.
Ahora tengo varios lugares a donde asisto y tomo mi café...
Siempre procuro que sea de calidad; de grano, que esté bien preparado”.
La voz de...
Carlos Manzo
El café de
ayer...por Carlos Manzo, agosto de 2002.
En los pueblos
del sur del istmo de Tehuantepec, el café que consumimos viene de las
montañas del centro de nuestra región. Quienes lo venden en el mercado
de Juchitán, por ejemplo, son señoras mixes y zapotecas de la sierra,
es un pequeño comercio tradicional que sobrevive gracias a que en el
mercado de Juchitán miles de familias campesinas acostumbran a comprar
o a intercambiar el café por otros productos, generalmente alimentos.
El café lo transportan en viejas latas de lámina que contenían
galletas o aceite de 20 litros, ya casi no se ven, las que de alguna
manera permiten que el café conserve su aroma y cualidades. Desde
principios de este siglo, las señoras mixes tomaban el tren en la
estación de Mogoñe, adelante de Matias Romero,
y así traían su cafe a los mercados de la región por toda la ruta del
ferrocarril: Matias Romero, Ixtepec, Juchitán, Tehuantepec, Salina Cruz
hacia el oriente, y hacia el occidente, Unión Hidalgo, Arriaga hasta
Tonalá
en la costa del estado de Chiapas.
La gente acostumbrábamos a beber el café de las montañas por las mañanas,por
las tardes y noches, asimismo es una bebida que no podía faltar en los
velorios, novenarios, cuartenta días, cabo de año, todos santos, y días
de
muertos, acompañados de tamales y pan.
Mucho de la economía propia de la región se mantiene gracias a los
cientos de oficios que mujeres y hombres realizamos en nuestros hogares
desde la madrugada, como es la elaboración de los alimentos y el
sacrificio de animales; para poder realizar esta tareas es indispensable
contar por lo menos en los fogones con un perol con 5 a 10 litros de café,
mismo que acompañaremos con un panecillo tradicional. Cuando niños una
de nuestras principales golosinas en las otrora tardes lluviosas y
frescas del istmo, era mezclar en la palma de la mano dos cucharaditas
de café con una de azúcar, misma que chupábamos igual que ahora hacen
los niños con el pica pica o la pulpa del tamarindo. En más de una
ocasión a algunas heridas ocasionadas por un vidrios o por un clavo, mi
abuela les untaba café y misteriosamente la sangre paraba.
En mi pueblo a los niños se nos acostumbra desde pequeños a tomar un
ligero café caliente, de no más de tres cucharadas por dos litros de
agua para que pudiéramos dormir; esto acompañado preferentemente de
marquesote que es un pan dulce y seco glaseado que remojado con café es
delicioso. Otros prefieren el capricho, que es un pan a manera de
concha, también glaseado con una mezcla de harina y azúcar que,
calientito, también es rico.
Antes de que el sol se ocultara, cuando de niños nadábamos en el río,
era inevitable percibir el aroma de las panaderías cercanas lo que nos
obligaba a suspender nuestros juegos e ir a casa a tomar café con pan.
Tanto nos engolosinábamos que la abuelita prudentemente guindaba de la
plancha de la cocina un cesto circular plano, tejido con palma y bejuco,
que guardaba el pan que al siguiente día a las cinco de la madrugada me
abuelo tomaría con
café antes de irse al campo.
A medio día después de una comida grasosa que se acostumbra en el
istmo, invariablemente, a manera de postre debe servirse una buena taza
de café para ayudar a digerir las grasas y a amenizar la charla entre
hamacas y butaques.
A una novia, a diferencia de lo que ocurre en la ciudades, se le invita
a tomar un raspado al parque. Alguien que alguna vez regresó del D.F.,
invitó un día a su novia a tomar un café, y ella le respondió en
zapoteco: "Bire'
la, nga' caye'guidubi dxi ra yoo" (Hazte, eso estoy tomando todo el
día en mi casa).
El día 14 de mayo Carlos Manzo fue aprehendido en Unión Hidalgo,
Oaxaca. Exigimos la libertad inmediata a Carlos Manzo preso de
conciencia del Concejo Ciudadano Unihidalguense.