RED DE CONSUMIDORES DE CAFÉ

 

 

 

 








¡El café pasa de moda!

Gabriela Ejea

"Nada hay eterno sobre la Tierra. El café ha venido siendo el néctar de las generaciones contemporáneas, y se ha llegado a convertir en artículo de primera necesidad para todas las clases. Pero parece que le ha llegado su hora. Entre el café y el té ha estallado un pugilato a muerte, y hay indicios para temer que el primero será vencido, más o menos próximamente.”

Este pronóstico publicado en la Gacetilla del Partido Liberal en junio de 1886, y citado por Díaz y de Ovando, no fue del todo preciso: 122 años después, el café es una de las bebidas que más se consumen en el mundo.

Millones de consumidores disfrutamos bebiéndolo y realizamos nuestras actividades cotidianas acompañados de una taza de café, millones de productores realizan sus prácticas comunitarias en torno al cultivo y millones de comerciantes establecen sus actividades económicas y sociales alrededor de la comercialización y torrefacción del aromático.

Diariamente consumimos en el mundo 2 mil 500 millones de tazas de café. La Unión Europea es la mayor consumidora con 41 millones de sacos de café verde al año, y es seguida por Estados Unidos, Brasil, Japón y Canadá. Los países nórdicos tienen el mayor consumo per cápita con un promedio de 10 kilogramos . En Latinoamérica Costa Rica tiene un consumo per cápita de 4.77 y República Dominicana 2.36 kilogramos.

La demanda mundial es de apenas un millón 800 mil sacos de cafe verde. El consumo de cafés de grano tostado y molido ha aumentado considerablemente en nuestro país multiplicándose las cafeterías y expendios, pero sigue predominando el consumo de cafés solubles.

Unas cuantas trasnacionales controlan la comercialización mundial del aromático incrementando las desventajas de millones de pequeños productores que en distintos países obtienen un porcentaje de su ingreso familiar con este producto de agroexportación.

En el escenario mundial actual globalizado los consumidores nos convertimos en actores claves y adquirimos capacidad para incidir en la correlación de fuerzas que se despliega en torno a los procesos sociales, económicos, ambientales y culturales en los que estamos inmersos. Si bien es cierto que el dominio creciente de las trasnacionales dicta las tendencias y gustos, también es cierto que los consumidores podemos construir nuestras propias alternativas de consumo, conforme a nuestros intereses sociales y ambientales. Los consumidores podemos inaugurar formas de consumo y ejercer el poder de compra estableciendo una relación distinta con los productos y, desde luego, con las relaciones humanas que van implícitas.

El café no sólo contribuye al cuidado de nuestro planeta al conservar los bosques, aguas y suelos, sino que fortalece lazos y relaciones sociales comunitarias y colectivas. Consumir un café saludable es consumir un café orgánico cultivado por pequeños productores y comercializado en un esquema de relaciones más justas, un café de altura y sombra diversificada que protege la biodiversidad y no sólo conserva animales y árboles sino cuida nuestras grandes riquezas: el agua y la tierra.

El café es una bebida antioxidante, tomar café con regularidad puede tener un efecto protector contra la diabetes tipo dos, ayuda contra las enfermedades hepáticas, reduce el desarrollo de la enfermedad de Parkinson y es una bebida energizante.

Cultivo, grano, bebida... el café es un espacio donde se tejen relaciones sociales sumemos nuestro esfuerzo para que sean más justas.

¡El café pasa de moda!

publicado en La Jornada del Campo número 9, junio 2008 MEXICO.